EL SÍNDROME POST INDONESIA

Aunque la verdad es que viajando por Indonesia muchas veces pensábamos que el país era hermoso y que nos encantaba …muchas otras extrañábamos a “La Creiente” y la forma de vida tan rústica que llevamos en ella… pero lo que nunca pensamos es que al llegar a “nuestra casita” íbamos a sentir esa sensación… a ver… como te lo podemos explicar?


El ruido de los lugares, la cantidad de gente por metro cuadrado, las bocinitas, las motitos en masa, el humo de la basura quemada, las luces, el caos de la calle, los night markets, los negocios abiertos hasta la noche (tarde), los nenes jugando en la calle, los puestos de comida, los templos, la gente que te sonríe, la gente que te vende, la gente que te saluda…

Los primeros días que llegamos a Indonesia, a Kuta Bali (después de estar un año y medio en Australia) el caos nos gustó, aunque después de dos dias sentíamos la cabeza estallada … demasiados estímulos! Visuales, olfativos, sonoros… para nosotros era como si fuese todo nuevo!
Con el correr de los días nos fuimos acostumbrando, tanto, que no nos dimos cuenta hasta que llegamos a Kuta Lombok y tuvimos unos días de mucha tranquilidad…

Después de un mes en Indonesia, caótica, loca, simpática, religiosa, humilde, servicial, tímida, contaminada, explotada, sagrada, aprovechadora, Hindu, musulmana… nos acostumbramos a ella, a sus paisajes, a sus olores, a su gente y a su forma de vivir el día a día…

Llegamos a Darwin (Australia), sus calles estaban vacías, silenciosas, había lugares de sobra para estacionar… limpia, prolija, aburrida, pacífica, estructurada… nos cruzábamos con una persona por cuadra…todo perfectamente ordenado y cada cosa en su lugar… pero nadie nos saluda, nadie nos sonríe por las calles.

A una semana de haber llegado nuevamente a Australia extrañamos el calor humano que vivimos ahí por un mes…extrañamos las sonrisas…
Pero estamos contentos porque aunque sea por un rato estuvimos en un lugar donde la gente es feliz con lo que tiene; mucho, poco, algunos más, otros menos… fue lindo volver por un mes a la esencia y la simplicidad de ser feliz con lo que hay y cada día sonreírle a la vida.

…Que siga el viaje!

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